Cuentistas Japonesas
Traducción de seis cuentos al español.
Termina el año y no había podido escribir sobre mi primer libro de traducciones del japonés al español que me publicaron en Buenos Aires, Argentina. Cuento aquí un poco la historia de su publicación y un brevario de lo que se trata el libro.
Hace dos años fui a Buenos Aires y conocí a la editora, Natalia Brega, que está a cargo de muchos proyectos editoriales entre ellos la colección Palabras Mayores de Factotum Ediciones. En esa colección editorial tenía ya un libro publicado con ocho cuentos japoneses de escritores bastante conocidos: dos de Ryūnosuke Akutagawa, uno de Jun’ichirô Tanizaki, dos de Yukio Mishima, dos de Shin’ichi Hoshi y uno anónimo. La idea era ahora hacer la contraparte con escritoras japonesas.
Para mí fue un reto mayúsculo aceptar la propuesta pues se trataba de hacer una colección de mínimo 5 cuentos cortos de escritoras relevantes y no necesariamente contemporáneas o bestsellers. Así que acepté intentando que fueran inéditos para darle más valor a la encomienda.
Para mi sorpresa, encontré que el abanico de escritoras publicadas en japonés con reconocimiento y prestigio desde finales del siglo XIX y durante todo el siglo XX y parte del XXI era vastísimo. Se volvió más difícil escoger qué escritoras y cuentos por que había que desechar a muchas, pero ayudó que un requisito técnico era que fueran lo suficientemente cortos para que pudieran publicarse con letra de 14 puntos y no se volvieran tan largos en la página impresa.
Propuse a siete escritoras que abarcaban un siglo de literatura desde finales del siglo XIX al XX y que sin ninguna duda son pioneras y maestras de las que ahora escriben y son mundialmente conocidas en el siglo XXI. Al final, la editorial decidió publicar a seis y una introducción también a mi cargo.
Ichiyō Higuchi (1872-1896) abre la colección con “Este niño” (1896), escrito meses antes de su muerte por tuberculosis a los veinticuatro años. Nació en el año en que se promulgó la educación obligatoria para niños y niñas; lo que permitió por primera vez que las niñas estudiaran en iguales circunstancias que los niños. Fue reconocida como la primera escritora de literatura moderna japonesa. Su estilo influenciado por la poesía clásica la llevó a narrar historias cotidianas de mujeres y niños que la rodeaban en los barrios en que vivía. Se alejó de los temas populares de samuraís, sus amantes prostitutas y los complots de lealtad tan en boga por influencia del teatro kabuki.
Escogí el cuento “Este niño” (1896) que escribió pocos meses antes de morir. Es un monólogo que retrata los intensos sentimientos de una joven de carácter caprichoso, recién casada e infeliz por su matrimonio arreglado. Una joven que reniega de ser obediente y que al volverse madre rechaza a su bebé por impulso o por depresión post parto (un tema que ni siquiera se conocía, pero que se advierte en la lectura), suponiendo que eso la ataría de por vida a un marido que no quiere. Al final, descubre el amor maternal que la salva de esa condición fatalista que la oprimía. Para la época, eran temas osados en una sociedad que aunque entraba a la modernidad por influencia occidental, aún prevalecía la consigna de un destino impuesto a las mujeres bajo el lema educativo ryōsai kenbo: “buenas esposas y madres sabias”.
La segunda escritora es Toshiko Tamura (1884-1945) con el relato “Una escritora” que publicó en 1913. En el relato que traduje, la protagonista es una escritora de carácter fuerte que sufre la página en blanco y pasa de ensoñaciones, de recuerdos nostálgicos con alguien que amó o de períodos de procrastinación a estados de angustia y violencia física hacia su pareja impertérrita: un escritor fracasado que se burla pasiva y a la vez cruelmente de su bloqueo como escritora.
Toshiko es la pionera del feminismo literario japonés, colaboró desde el primer número en la primera y más famosa revista feminista Seitō. Tamura trabajó con el género autobiográfico, sus personajes son mujeres hedonistas y volubles, que buscan independencia, pero están atadas a relaciones tormentosas e insatisfactorias y que se vuelven inseguras en momentos de crisis. Antes de consagrarse como escritora tenía el sueño de ser actriz de teatro y trabajó para compañías de vanguardista que surgían a la par del movimiento Shingeki (Nuevo Teatro), Shinpa (Nueva Escuela), Jiyu Gejiko, (Teatro Libre) este último con mucha influencia occidental.
A diferencia de Ichiyō Higuchi, que nunca se casó, Toshiko Tamura lo hizo dos veces, y tuvo amantes y un amor platónico con una mujer. Su primer marido fue también escritor, pero sin éxito como el que ella sí tuvo: Shōgyo Tamura, con quien llevó una relación conflictiva y económicamente precaria, que inspira varias de sus historias, entre estas “Una escritora”.
Una vez separada, huyó a Vancouver con su amante, un periodista que era casado, y allí vivieron juntos por muchos años hasta que enviudó y se mudó a Los Ángeles. Volvió a Japón en 1936, y luego se estableció en Shanghái editando una revista también feminista auspiciada por el gobierno de ocupación japonés. Murió allí de un paro cardíaco.
Fumiko Hayashi (1903-1951) es la autora más prolífica y popular del siglo XX en Japón. Extrañamente no hay muchas publicaciones en español. Escogí el cuento “Narcisos” (1949) que de esta colección es mi favorito. Es un cuento que retrata la historia de amargura de una madre soltera en sus cuarenta que se convirtió en madre muy joven y que fue traicionada y abandonada por su pareja y descarga toda su frustración en su hijo al que es incapaz de darle amor. Es la historia de una relación de odio y co-dependencia entre una madre y su hijo, de abandono, de resentimientos, de miseria, de violencia psicológica, y muchas veces de desesperanza. La autora utiliza un lenguaje brusco y cínico, que intenté plasmar en castellano lo más fiel posible.
Los personajes de las historias de Fumiko son mujeres de clase trabajadora, abandonadas y relacionadas con hombres abusivos, mantenidos, violentos, desvergonzados. Su libro más famoso que sí está traducido al español, “Diario de una Vagabunda”, está inspirado en lo que vivió desde niña.
La vida de Fumiko es digna de una biografía aparte; creció en la marginación como hija ilegítima, su madre escapó del padre de Fumiko —cansada de su maltrato— para irse con su amante y se la llevó con ella. En su infancia y adolescencia vivió una vida itinerante porque el trabajo de su padrastro era de vendedor de cachibaches y viajaban de un lado a otro para venderlos. Fumiko desde muy joven trabajó de obrera en fábricas nocturnas para mantenerse y solventar sus estudios. En sus treintas ya era una escritora reconocida que vivía de su oficio. Fue la primera mujer corresponsal de guerra nombrada por el gobierno de ocupación japonés durante la Guerra del Pacífico y por eso vivió en varios países del sudeste asiático. Murió en la plenitud de su carrera como escritora poco tiempo después de volver a Japón y tras la derrota en la guerra. Su funeral es recordado por la multitud de gente común que espontáneamente asistió —sobre todo lectoras— que encontraron en sus historias la voz que ellas callaban.
Sakae Tsuboi (1899-1967) es una escritora que nació en Shodoshima, una pequeña isla en el mar interior del archipiélago y creció entre huérfanos adoptados por sus padres. Casada con un poeta líder de la Liga de Arte Proletario de Japón, decide dedicarse a escribir a finales de sus treinta con gran éxito. Escribió sobre todo literatura infantil e historias cuyos protagonistas son niños, pero también madres y esposas con mensajes de solidaridad, fortaleza, humanismo, dedicación. En la última etapa de su carrera se caracterizó por su activismo pacifista. Muchas de sus obras han sido adaptadas al cine o a dramas televisivos con gran éxito.
El cuento que escogí, “Un paraguas en la noche de luna” se publicó en 1954, retrata los cambios en la estructura familiar antes y después de la guerra, a través de una madre que admira el espíritu de rebeldía de sus hijos mientras compadece a un marido que no se adapta a los nuevos tiempos. Es la historia de “una buena esposa y una madre sabia”, ese lema que se inculcaba a las jóvenes en las escuelas durante la Revolución Meiji, pero a diferencia de la joven protagonista del cuento “Este niño” de Ichiyō Higuchi que reniega de esa condición, en el cuento de Sakae, la narradora es esposa y madre, una mujer madura y mediadora que ve claramente el otoño de una estructura y relación familiar que está cambiando, y quizás próxima al ocaso para volverse otra muy distinta. “Un paraguas en la noche de luna”, en japonés: Tsukiyo no Kasa, lleva la palabra estacional tsukiyo: “noche de luna”, que se usa en la poesía durante el otoño y sirve de metáfora para el desarrollo de la historia.
Taiko Hirabayashi (1905-1972) es la escritora más politizada de la colección, pero el cuento que escogí, “Una mujer a la que llamar madre” (1966) no es militante. Desde adolescente se identificó con las causas proletarias, su primer acercamiento con los libros fue a través de la literatura rusa. Vivió en la Manchuria ocupada por el gobierno militar japonés, pero ella militaba del lado anarquista y su entonces pareja fue encarcelada por actividades subversivas contra el Emperador, lo que la obligó volver a Japón apenas teniendo 19 años y se dedicó desde entonces a escribir.
Fue miembro del Partido Comunista y del Movimiento Proletario Literario toda su vida y por esa causa encarcelada junto a su esposo, el escritor anarquista Kobori Jinji, líder de la revista Bungei Sensen (Frente de Artes Literarias), la más importante de corte radical en Japón y casi muere de pleuresía durante su encierro en los años treinta del siglo pasado. Dejó de publicar por más de 10 años por la censura a escritores con militancia comunista. Fue de las primeras activistas contra la prostitución y trabajó infructuosamente por su abolición, a pesar de liderar iniciativas para que se legislara sobre el tema en la Dieta.
Trabajó con el género autobiográfico, pero no solo lo centró en la escritura militante, también escribió historias policíacas y de gángsteres. Su cuento narra los últimos días de una bailarina de vanguardia, quizás danza Butoh, —muy en boga en los años cincuenta y sesenta. Es la historia de una madre soltera con tres hijas de distintos padres que va rememorando su soledad en un cuarto de hospital y en umbral de su muerte. Una soledad auto-infligida por su espíritu de libertad, pero también por traiciones filiales que rompen el vínculo maternal sin ningún remordimiento o intensión de perdón. Es la primera vez que se traduce al español, a pesar de contar con una basta obra desde sus años de juventud e incluso sonaba para ser nominada al Nobel de Literatura en 1972, pero murió a principios de ese año de cáncer de mama.
Yumiko Kurahashi (1935-2005) cierra la colección con “La extraña historia de una calabaza” (1985). Es una escritora que se alejó del realismo social y autobiográfico que caracteriza a las otras cinco escritoras en esa colección. Kurahashi explora en sus historias la fantasía, el surrealismo, lo absurdo, la parodia y la sátira, influenciada por la literatura francesa, las tragedias griegas, la poesía clásica china y el teatro Noh. Es una escritora que vivió los movimientos estudiantiles y la liberación sexual de los años sesenta y setenta, y desde sus primeras publicaciones critica ingeniosamente al movimiento estudiantil que le tocó vivir en sus años universitarios y a las falacias propagandistas del comunismo.
El cuento que traduje es el único que no tiene como protagonistas a mujeres, sino a un político mediocre y poco agraciado víctima de su karma. Escogí a Kurahashi justamente porque su cuento pertenece al género “anti-realista”, lo opuesto al estilo que caracteriza al resto de las autoras de principios del siglo XX que la anteceden en este libro.
Todas las historias en Cuentistas Japonesas se tradujeron por primera vez al español directamente del japonés. Con esta colección busco ser parte de ese puente de traducciones al español de la literatura de escritoras japonesas modernas y contemporáneas, cuyo talento rompió el círculo que las habría destinado a ser solo esposas o madres.
Dejo aquí la primera página de la introducción, ojalá que les interese leer esta colección.
En Buenos Aires pueden adquirir el libro en librerías o directamente con la Editorial Factotum Ediciones. Espero que en México pueda conseguirse pronto y la manera más fácil es que alguna librería pida los libros directamente a la editorial para su venta. Ojalá que anime alguna librería mexicana.
¡Feliz fin de año y nos vemos en el próximo, espero que con más historias desde Japón!
También puedes apoyar mis escritos con un cafecito dándole click aquí abajo:












